Casi dos de cada tres personas que atienden el impacto familiar de las adicciones son mujeres, principalmente madres y parejas de personas con esta problemática, según el estudio ‘Intervención familiar en el tratamiento de las adicciones: un análisis exploratorio’, elaborado por UNAD, la Red de Atención a las Adicciones, y presentado en el marco del Día Internacional de las Familias, que se conmemora cada 15 de mayo.
Dicho estudio señala:
- Son mayoritariamente mujeres quienes asumen el impacto emocional, social y organizativo derivado de las situaciones de adicción en el entorno cercano. Estas mujeres son principalmente madres y parejas de personas con adicciones, que en su mayoría son hombres, lo que evidencia una estructura desigual en la distribución de los cuidados.
- El papel de las familias en la intervención en adicciones se ha consolidado como un elemento clave tanto en el acompañamiento del proceso terapéutico como en la atención a las necesidades derivadas del impacto de la adicción.
- Este papel recae de forma mayoritaria sobre las mujeres, lo que genera situaciones de sobrecarga que no siempre son visibles ni reconocidas por los sistemas de atención.
- Falta de recursos para la atención a familiares: en relación con la financiación, el estudio pone de manifiesto que casi el 70 % de las entidades no cuenta con recursos específicos para la atención a familiares, lo que limita el desarrollo de programas estables y adecuados.
- Esta falta de recursos se suma a la todavía insuficiente incorporación de la perspectiva de género en los programas de intervención.
- A mayor formación y sensibilidad en género de los equipos profesionales, mayor es la capacidad de reconocer las desigualdades existentes en el trabajo con familias y la necesidad de abordarlas de forma específica.
- Muchas de las mujeres que ejercen el acompañamiento familiar presentan situaciones de sobrecarga, malestar emocional e incluso violencia de género que no siempre son detectadas ni abordadas adecuadamente.
- En las situaciones en las que son las mujeres quienes presentan problemas de adicción, el estudio señala que en estos casos existe una mayor estigmatización social y una menor red de apoyo familiar. El acompañamiento suele recaer en otras mujeres del entorno, mientras que las parejas masculinas, cuando existen, pueden presentar también problemáticas de consumo o dinámicas de control que dificultan los procesos de recuperación. Cuando estas mujeres tienen hijos o hijas a cargo, se observa además una tendencia a acelerar los procesos de tratamiento para facilitar el retorno a los roles de cuidado.
- Destaca la importancia de integrar de manera efectiva la perspectiva de género en la intervención familiar en adicciones, dotar de financiación específica a estos programas, crear espacios de atención diferenciados para mujeres familiares, reforzar la formación profesional y detectar y abordar las violencias de género aunque no constituyan la demanda principal.
- Se subraya la importancia de desarrollar intervenciones específicas cuando las mujeres son las personas con adicción, impulsar campañas de sensibilización para reducir el estigma y atender fenómenos como la sobre-medicalización de mujeres cuidadoras y la exclusión de personas LGTBIQ+ en los sistemas de apoyo familiar.
UNAD concluye que estos resultados evidencian la necesidad de avanzar hacia un modelo de intervención familiar que reconozca su papel central en las adicciones, incorpore de forma real la perspectiva de género y sitúe el cuidado, la equidad y los derechos en el centro de las políticas públicas.
NOTA: Las personas interesadas en consultar el estudio completo, pueden hacerlo aquí.